Ricardo Maciel asumió un doble desafío en un contexto que él mismo definió como complejo. Designado subsecretario de Asuntos Yerbateros, continuará además como representante del Gobierno de Misiones en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). En diálogo con el programa Arriba la radio, por Radio Up, trazó un diagnóstico crudo del presente del sector y dejó en claro cuál será la prioridad de su gestión: el precio que perciben los productores.
“Sí, en un momento complicado, pero un lindo desafío como para tratar que de forma conjunta podamos revertir esta situación”, sostuvo Maciel, al explicar que el escenario actual “se profundizó a partir de determinadas decisiones políticas que regularon al organismo que fue creado para justamente corregir una situación como la que estamos pasando hoy”.

Articulación y fin de las disputas internas
Consultado sobre las directivas del Gobernador Hugo Passalacqua, Maciel fue claro en el enfoque político e institucional que se buscará imprimir: “Articulación con todos los actores, donde no haya esa disputa y esa pelea entre los mismos productores, o cada uno opinando cuál es el camino, sino tratar de acordar un esquema y que avancemos todos juntos detrás de él”.
En ese sentido, remarcó que la coyuntura yerbatera suele verse atravesada por tensiones políticas que agravan el conflicto: “Independientemente de los espacios que ocupa cada uno, inclusive de la cuestión política que muchas veces atraviesa esta situación y genera más conflicto de lo que ya hay, sumar a todos los que tengan algo para aportar mientras sea para mejorar la situación”.

El precio, la prioridad central
Maciel no esquivó el eje central del reclamo histórico del sector: el valor de la hoja verde. “La prioridad es el precio, por supuesto, siempre, pero cuando no tenés herramientas legales de exigencia se complica mucho”, explicó, y recordó que esa carencia “no es de ahora, ya nos pasó y fue la causal de la creación del instituto”.
Actualmente, la provincia impulsa una ampliación ante la Corte Suprema para que el INYM recupere facultades vinculadas a la fijación de precios. Mientras tanto, el funcionario reconoció que se buscan “otros elementos u otras acciones que también cumplan ese objetivo”.
“No está en crisis el negocio, está en crisis la distribución”
Uno de los conceptos más fuertes de la entrevista fue la distinción que hizo entre el desempeño del mercado y la situación de los productores. “Muchos plantean que el negocio yerbatero está en crisis y no es así. Lo que está en crisis otra vez es la distribución de la ganancia que genera ese negocio”, afirmó.
Según detalló, el consumo interno muestra una mejora comparativa respecto del año pasado y las exportaciones atraviesan un momento positivo, con una “línea de crecimiento hacia afuera realmente muy interesante”. Sin embargo, advirtió que ese buen desempeño no se traduce en mejores precios para la materia prima: “Si esa mejor venta no se traduce en mejores condiciones de compra de la hoja verde, no tiene mucho sentido”.
Maciel fue aún más contundente al referirse a los valores actuales: “Los precios que se están ofreciendo son menos de la mitad del costo de producción”.

Libre mercado con reglas desiguales
Desde su mirada, el problema se agrava por la asimetría en la negociación. “El productor negocia libremente, pero es muy difícil cuando tiene poco volumen. Hay uno que impone las condiciones”, sostuvo, y marcó una contradicción estructural: “El productor tiene regulado su principal costo, que es la mano de obra, y también combustibles que crecen todos los días. Entonces no hay compatibilidad entre esa libertad que se manifiesta y el condicionamiento que tiene”.
INYM, Nación y el vínculo con Corrientes
Maciel explicó que el gobernador le pidió expresamente que continúe en el INYM. “Antes, toda la política yerbatera la resolvíamos dentro del instituto. Al estar acotadas las herramientas, hoy también trabajamos desde la estructura del Ministerio para contrarrestar esta situación”, señaló.
Respecto a la designación de un presidente del INYM por parte de Nación, consideró que es “un primer paso fundamental”, aunque aclaró que, mientras no se restituyan legalmente las facultades, el organismo no puede convocar a sesiones de precio.
Sobre Corrientes, reconoció diferencias estructurales: “Tiene un modelo de desarrollo yerbatero muy distinto, con integración vertical. Pero esta competencia de precios hacia abajo también va a arrastrar a las grandes industrias. No le sirve a nadie”.
Mirada hacia 2026: control del flujo económico
Pensando en el futuro inmediato, Maciel planteó la necesidad de nuevas herramientas: “Hoy tenemos control físico del producto, pero nos falta el control del flujo económico, de cómo se paga”. Y concluyó con una definición que sintetiza su postura: “No desistir de convencer a Nación de que la regulación no corta la libertad de la industria. Lo que hace es poner un piso para la materia prima. Sin ese piso, es muy difícil, y la concentración en pocas manos termina siendo inevitable”.



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