La formalización del posadeño Rodrigo Correa como presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), publicada este viernes en el Boletín Oficial, reactivó el debate interno sobre el rol que debe cumplir el organismo en la regulación de la actividad yerbatera. Entre las voces críticas se encuentra la del productor misionero Hugo Sand, quien manifestó fuertes dudas respecto de lo que podrá hacer la nueva conducción si el Gobierno nacional no revierte las desregulaciones aplicadas durante el último año.
“La verdad que no conozco a este señor. No tengo ninguna información al respecto”, afirmó Sand a Radio Up, al ser consultado sobre el nombramiento del contador misionero. Para el productor, la discusión no pasa por el perfil del funcionario, sino por las herramientas institucionales con las que contará. “Si tiene intenciones de mejorar la actividad yerbatera, tiene que decirle al presidente Milei que devuelva todas las facultades al instituto y que cumplan con la ley”, sostuvo.

Sand recordó que la normativa vigente prevé mecanismos de intervención cuando se producen desequilibrios entre la oferta y la demanda. “En caso de desequilibrio entre oferta y demanda, cupos de cosecha, hay que limitar las plantaciones, hay que cupificar. Hay que urgentemente fijar un precio, un costo de producción, más margen de utilidad, pago descontado”, enumeró. Para él, esas herramientas son indispensables para evitar desajustes y preservar la sustentabilidad del sector.
Esperan que el nuevo presidente del INYM "limpie" las medidas de Milei
El referente de APAM fue especialmente crítico con las decisiones del Gobierno nacional respecto al ordenamiento de la yerba mate y hay expectativas de si el misionero se pondrá al frente para revertirlo. “Todo el desastre que hizo Milei, tienen que volver a limpiar todo eso. Si es que quieren realmente, y si no va a ser una cortina de humo”, reclamó.
Según afirmó, los cambios introducidos por la administración libertaria dejaron al sector primario en una situación de fragilidad y sin instrumentos para defender la rentabilidad de los pequeños y medianos productores.

La falta de facultades regulatorias del INYM es, para Sand, el punto neurálgico. Sin esa estructura normativa, consideró escasa la posibilidad de un impacto positivo con el ingreso de una nueva autoridad, cuyo cargo fue formalizado mediante el Decreto 873/2025. “Yo no tengo ni una esperanza, porque si no devuelven la facultad del instituto, poco va a poder hacer por nuestro sector”, señaló. Y aclaró que sus críticas apuntan directamente a la producción de hoja verde, la base de toda la cadena yerbatera.
El debate sobre la recuperación de atribuciones del INYM se da en paralelo a otras discusiones nacionales que afectan a las economías regionales, como la anunciada reforma laboral que impulsa el Gobierno. En el caso del sector yerbatero, la atención está puesta en cómo estos cambios podrían repercutir en los costos del empleo rural y en la estructura productiva del norte misionero y correntino.
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