El secretario de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Pedro Zapata, describió una situación crítica tras el ajuste aplicado a proyectos financiados por Ciencia y Técnica de Nación. El funcionario explicó que las convocatorias dadas de baja correspondieron a procesos iniciados años atrás y que involucraron un largo trabajo técnico de equipos científicos.
En diálogo con Radio Up, Zapata detalló que las convocatorias afectadas pertenecen a 2022 y 2023, y que ambas quedaron sin efecto pese a que ya habían sido elaboradas y, en varios casos, evaluadas. “Las convocatorias que se dieron de baja son convocatorias que pertenecían al año 2022”, señaló, y agregó que “la que se dio de baja también es la convocatoria de 2023 que no alcanzó a ser evaluada”.
Sobre el esfuerzo perdido, remarcó que “lleva mucho tiempo a los investigadores que confeccionan estos proyectos” y que el proceso demanda también una evaluación por pares que “lleva un año más o menos”. Como consecuencia, los proyectos aprobados en 2022 quedaron sin financiamiento: “Estamos hablando de proyectos aprobados en el 22, alrededor de 10 proyectos de gran envergadura”.

Además, indicó que entre 30 y 35 proyectos presentados en 2023 nunca serán evaluados. “Después de alentar la presentación de los proyectos… después de dos años deciden no evaluarlos, con lo cual es como que te hicieron trabajar para nada”, cuestionó.
Para graficar el cambio de criterios, Zapata expresó: “Es como si tuviera un libro de 3.000 páginas y lo que quieren es leer las últimas 10 para ver cómo termina la historia, descartando las primeras 2.980 páginas”.
Más de 200 investigadores afectados
El impacto humano también fue significativo. Consultado sobre cuántas personas estaban involucradas, estimó: “Habrá unos 400 investigadores que son los que normalmente participan… así que alrededor de 200 investigadores estén participando en estas convocatorias, algunos de los cuales no vamos a ver nunca el resultado”.
A los recortes nacionales se sumó la caída del presupuesto universitario: “El fondo es muy bajo y no permite el sostenimiento de estos grupos”, lamentó. Según explicó, el ajuste golpeó todas las áreas del conocimiento: “Todas, porque el sistema científico dependía en gran medida de esos fondos externos”.
Además, Zapata advirtió que la interrupción afectó también la formación académica: “vamos a perder entre 15 y 20 años de trabajo”.
Un sistema que se desarma y empuja a los jóvenes a irse

El secretario describió un clima de incertidumbre generalizada entre los jóvenes científicos. “Los más jóvenes están un poco decidiendo qué van a hacer; buscan otra alternativa, se vuelcan a la docencia o piensan en ver si consiguen una beca para irse del país”, relató.
La fuga de talentos implica además una pérdida estructural: “Vos estás atentando contra la decisión de una persona y contra su posibilidad de desarrollarse libremente”. Incluso recordó casos recientes: “Hay gente que vino con el programa Raíces y te dice: ‘No sé ni para qué vine’”.
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La política escucha, pero no actúa
Respecto a la clase dirigente, señaló: “Los políticos toman nota, pero después votan lo que les ponen delante”, ya sea por acuerdos presupuestarios o por negociaciones con Nación. Afirmó que “está difícil” encontrar respaldo efectivo.
Zapata también contrastó el desfinanciamiento local con modelos internacionales: “La Argentina va a ser el único país que no piensa en la ciencia: Israel invierte el 6% de su PBI, Europa por arriba del 4,5%, Brasil por arriba del 3%. En Argentina menos del 0,11%. A veces solo nos queremos parecer en algo, no en todo”, ironizó.
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