La reciente edición del Festival Nacional de la Música del Litoral tuvo que sortear varios obstáculos, desde el contexto financiero hasta la mudanza forzosa de su escenario tradicional. La casa habitual del evento, el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez, se encuentra en un proceso de modernización, obligando a la organización a buscar un espacio alternativo.
En este sentido, la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Posadas decidió utilizar la Cascada como locación, un espacio que se demostró apto para la gran convocatoria que genera el festival.
“La casa del festival es el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez, pero bueno, la verdad que está en un proceso de obras de modernización. Por eso, al igual que el show de escuelas en su momento, no pudimos usar el escenario central,” explicó Mariela Dachary, secretaria de Cultura y Educación, en el programa La Última Rosca de Radio Up.

El Festival del Litoral, una de las actividades más esperadas de los posadeños
“Tomamos la decisión de usar la cascada como escenario alternativo, que la verdad que es un muy lindo espacio que tiene la ciudad de Posadas y que está en condiciones de albergar a una gran cantidad de personas”, agregó la funcionaria.
La responsable del área subrayó el esfuerzo detrás de la realización del evento. Sostuvo que se pudo llevar adelante “a pesar de la difícil situación económica que estamos transitando,” gracias al acompañamiento del gobierno de la provincia de Misiones y de empresas privadas que se sumaron como sponsors.
Uno de los aspectos más destacados fue la apropiación del nuevo predio por parte del público. Dachary comentó que, a diferencia de otras ediciones, se observó a los bailarines dispersos por todo el predio de la Cascada y no solo en el frente de escenario.

El festival y la postura de “mantener viva la identidad cultural”
“Una de las cuestiones que más se vio, que más se pudo disfrutar, es a los bailarines que bailaron no en un solo lugar, sino en todo el predio de la cascada,” expresó. La secretaria enfatizó que el objetivo de la celebración, generar una idea de encuentro y compartir, se cumplió con creces.
El festival busca “fortalecer nuestra identidad cultural y nuestra memoria colectiva como pueblo, a través de la visibilización de los artistas locales,” remarcó la funcionaria, añadiendo que la gente que asistió se sintió “identificada con la música y la danza del litoral”.
La entrada libre y gratuita potenció la convocatoria, resultando en una afluencia masiva que superó las expectativas iniciales de la Municipalidad.
“No sabíamos cómo iba a resultar, y la verdad que superó nuestras expectativas,” confesó Dachary sobre el primer día, que además coincidió con situaciones como un partido de fútbol de alta convocatoria. La Cascada, siendo un lugar bastante más grande que el Anfiteatro, estuvo “casi repleta durante las tres noches,” con un pico de asistencia durante el día sábado.
La organización pudo observar una importante rotación de público. Bajo un cálculo estimativo, la secretaria de Cultura indicó que “transitaron unas más de 30.000 o 40.000 personas durante las tres noches del festival.”
Frente a un fin de semana de calor extremo, se debieron implementar medidas inusuales para mitigar la situación en el predio de cemento. En coordinación con Servicios Públicos, se tomó la decisión de regar el playón de la Cascada con un camión hidrante de la Municipalidad, práctica que “pudo aplacar un poquitito” la temperatura.
Además, se promovió intensamente la hidratación y la posibilidad de que el público llevara sus propias sillas o se acomodara sobre la zona de pasto.
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