El retroceso del consumo interno y la fuerte caída de la demanda en los mercados externos marcaron un año de retracción sostenida para la industria maderera. En ese contexto, Misiones, uno de los polos productivos más importantes del país, figura entre las provincias más golpeadas. Así lo describió la presidenta de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), Mercedes Omeñuka, donde repasó un escenario complejo y profundamente desigual dentro de la cadena.
“Misiones resultó una de las provincias más golpeadas por esta caída de la demanda”, sostuvo, al tiempo que explicó que la federación representa desde la primera transformación de la madera hasta los bienes finales: muebles, aberturas y viviendas.
Esa amplitud hace que cada eslabón sienta la crisis de manera distinta. Mientras algunas pequeñas fábricas de muebles encuentran algo de movimiento antes de fin de año, otras industrias directamente quedaron frenadas, especialmente aquellas vinculadas a grandes obras que hoy están paralizadas.

Obras detenidas, stock acumulado y fábricas que esperan reactivación
Omeñuka ejemplificó esta heterogeneidad con un caso reciente: una gran fábrica de puertas en Buenos Aires, que visitó hace pocas semanas, mantiene un stock inmenso porque los edificios a los que debía proveer frenaron sus trabajos por falta de financiamiento y reordenamiento presupuestario. “Tenían un stock enorme de puertas esperando que la obra se reactive. Esas aberturas quedaron ahí, sin destino claro”.
Lo mismo ocurre con industrias de primera transformación, donde algunas empresas que cuentan con su propia materia prima logran amortiguar costos, pero las pymes que dependen de terceros proveedores enfrentan condiciones mucho más adversas. A los insumos que aumentan de manera constante se suma la suba de la energía, del combustible y de los costos logísticos, todos factores que presionan sobre precios que —según aclaró— no pueden trasladarse al consumidor porque la demanda está demasiado deprimida.
Las pymes, el eslabón más frágil
FAIMA está integrada por 28 cámaras, la mayoría conformadas por pequeñas y medianas empresas. Ese dato, explicó la presidenta, es clave para comprender la magnitud del impacto. “Más de la mitad, te diría un 60 o 70%, está atravesando el momento más difícil. La gran mayoría son pymes, y es justamente el sector más golpeado”.
La combinación de costos en alza, ventas planchadas, stock inmovilizado y escasez de financiamiento dejó a muchas firmas al borde de detener su producción o reducirla al mínimo indispensable.
Reuniones con el Gobierno, recepción positiva, pero medidas que aún no llegan
Consultada sobre el diálogo con el Gobierno nacional, Omeñuka señaló que mantienen reuniones permanentes con distintas áreas oficiales y que hay una “muy buena recepción” a los planteos del sector. Sin embargo, aclaró que las expectativas aún no se traducen en medidas concretas.
La dirigente remarcó que las pymes ven con esperanza algunas iniciativas oficiales relacionadas con la modernización y flexibilización de la ley laboral, reforma impositiva, reducción de cargas para contratar mano de obra, disminución de tasas de interés e impulso al financiamiento para capital de trabajo y compra de maquinaria “Sabemos que la manera de sobrevivir a todo esto es siendo más eficientes y competitivos, y eso implica inversión. Hoy eso no se puede hacer porque las tasas no acompañan”.
Si bien celebró que en los últimos días hubo leves bajas en los intereses, advirtió que siguen siendo demasiado altos para sostener o ampliar la producción.

Modernización laboral: un alivio esperado para frenar la industria del juicio
Omeñuka insistió en que, si las reformas laborales avanzan en la dirección que se conoció de forma preliminar, podrían convertirse en un incentivo clave para las pymes, especialmente si incluyen modificaciones a la llamada “industria del juicio”, una de las principales preocupaciones de la industria maderera. “Si la contratación de mano de obra se vuelve más laxa y si se achica la industria del juicio, eso va a ser un alivio real para las pymes”, afirmó.
Aunque las expectativas son altas, aclaró que los proyectos todavía no llegaron a las cámaras legislativas, por lo que el sector sigue a la espera de definiciones.
El freno del consumo, la alta tasa y el círculo que no se puede romper
La titular de FAIMA trazó un paralelismo gráfico para explicar la dinámica que vive hoy una pyme maderera: el mismo mecanismo por el cual una persona que no paga el total de su tarjeta termina enfrentando intereses impagables se replica a gran escala en las empresas que deben financiar su capital de trabajo. “Si no pagás el total, el mínimo te explota. Para las pymes es igual. Necesitamos tasas accesibles para volver a mover la rueda”.
En ese sentido, consideró que con tres o cuatro modificaciones clave, el consumo podría reactivarse rápidamente, siempre y cuando exista un marco que permita mejorar el acceso al crédito y destrabar inversiones.
Omeñuka reconoció que el Gobierno logró estabilizar algunos indicadores macroeconómicos y avanzar hacia un equilibrio fiscal que era necesario, pero advirtió que la gran deuda pendiente sigue siendo la reactivación del mercado interno, sin la cual las pymes difícilmente podrán recuperarse. “Falta todavía la parte de la reactivación. Estamos esperando que llegue”.

Perspectivas para el sector y un deseo compartido
Omeñuka cerró con un mensaje esperanzador, aunque anclado en la prudencia. Después de un año difícil para casi todos los sectores productivos del país, la presidenta de FAIMA apuesta a que el próximo ciclo económico encuentre mejores condiciones y un alivio para las empresas que lograron resistir. “Ojalá que sea un año mejor. Muchos sectores están en su momento más difícil, pero confiamos en que el año que viene pueda empezar la reactivación”.
Intercosecha: Passalacqua anunció el pago para más de 6 mil yerbateros en Misiones https://t.co/ozpHVnsIhH
— Radio Up 95.5 (@radioup955) December 3, 2025



//



