La falta de información oficial sobre el destino de las crías de Pará, la hembra de yaguareté trasladada recientemente por el Ministerio de Ecología de Misiones, encendió las alarmas en la comunidad ambientalista. La voz más contundente llegó desde la Red Yaguareté, organización con más de 25 años de trabajo en la conservación del jaguar, cuyo director ejecutivo, Nicolás Lodeiro Ocampo, reveló en Radio Up que el traslado se realizó sin las condiciones mínimas necesarias y que, desde ese momento, no hay rastros de los cachorros recién nacidos.
Según explicó, el organismo provincial ofreció únicamente un comunicado “retórico”, sin informes técnicos ni precisiones sobre un procedimiento que podría haber derivado en la muerte de dos cachorros de apenas semanas de vida.
Un traslado a contramano de toda recomendación técnica
Lodeiro Ocampo recordó que Pará había sido registrada comiendo perros en la zona de las 2.000 hectáreas, un área contigua al Parque Península, a la Reserva Militar y a barrios de Puerto Iguazú sin barreras físicas. Esta situación, que escaló tras la viralización del video en el que el animal caminaba por la galería de una vivienda, derivó en la decisión de capturarla.
Sin embargo, el mayor problema surgió cuando los técnicos observaron que la hembra estaba amamantando, lo que indicaba la presencia de cachorros muy pequeños. De acuerdo a los registros científicos, las crías de yaguareté no caminan ni siguen a la madre hasta los dos o tres meses de vida. Aun así, Ecología decidió mover a la hembra y, según la información extraoficial que maneja la Red Yaguareté, los cachorros no fueron trasladados junto con ella.
“Es lo más contraindicado que existe para un gran felino”, afirmó Lodeiro Ocampo. “Mover a una hembra con cachorros que dependen totalmente de ella es condenarlos a una muerte casi segura”.

Censura, silencio y pedido de información pública
La organización también denunció que había sido excluida de la Comisión Selva Paranaense, a pesar de ser miembro fundador, lo que limitó el acceso a datos cruciales sobre el caso. Ante el silencio del Ministerio de Ecología, la Red Yaguareté inició un pedido formal de acceso a la información pública, involucrando también a Parques Nacionales y al CONICET, ya que la captura ocurrió dentro de una Reserva Natural de la Defensa, que depende del Estado nacional.
Lodeiro Ocampo remarcó que la falta de claridad es total. Ni la ubicación GPS de Pará, ni el estado de los cachorros, ni el informe del operativo han sido divulgados.
Rumores inquietantes y una liberación incompleta
Los rumores que circulan en el ambiente conservacionista agravan la preocupación. Entre ellos, que solo se liberó a la hembra desde la jaula, pero no a sus crías, una situación que nadie del equipo técnico ha aclarado. “Es inentendible”, insistió el director de la Red Yaguareté. “Salvo que lo que hayan documentado no sea lo que quieren admitir”.
El comunicado oficial, que reconoce que no pueden monitorear a los cachorros, confirma indirectamente la peor hipótesis: fueron separados de su madre en un momento en el que no tenían chances de supervivencia.
Una liberación en territorio hostil para la especie
El traslado de Pará se realizó hacia la Reserva de Biósfera Yabotí, una zona donde la especie está prácticamente extinguida. En los últimos cinco años solo se registró un macho en 300 mil hectáreas, un indicador del impacto de la caza furtiva en la región.
Según Lodeiro Ocampo, enviar allí una hembra reproductiva sin posibilidades de aparearse y expuesta a cazadores constituye un error técnico y biológico grave, que “retrotrae la conservación del yaguareté a 20 años atrás”.
Un historial que se repite: dos décadas sin aprender del pasado
Para dimensionar la magnitud del problema, el especialista recordó casos idénticos ocurridos hace dos décadas, cuando otra hembra conocida como “La Sureña” fue trasladada a la misma zona y terminó muerta. “Veinte años después, con más experiencia, tecnología y planes de conservación, se toman las mismas decisiones”, lamentó.
Las malas prácticas no se limitan al traslado de Pará. La Red Yaguareté también cuestiona la falta de transparencia en el caso de la cachorrita atropellada el año pasado en la Ruta 12, proceso en el cual tampoco se permitieron acceder al sumario ni verificar la supuesta multa abonada.

Un retroceso en plena crisis de conservación
Para Lodeiro Ocampo, lo ocurrido refleja un deterioro institucional preocupante. Tras años de avances en la convivencia entre ganadería y jaguares, programas de monitoreo y estrategias de conservación, hoy las decisiones parecen guiadas por la improvisación y el ocultamiento.
“Si para salvar un yaguareté matamos a dos, estamos frente a un error que requiere frenar todo y revisar responsabilidades”, afirmó. Y advirtió que, sin barreras físicas ni políticas de prevención, el conflicto entre fauna y población volverá a repetirse en la zona de las 2.000 hectáreas.
La urgencia de respuestas oficiales
Mientras la opinión pública observa con preocupación la ausencia de información y la creciente sospecha de un operativo mal ejecutado, la Red Yaguareté insiste en que solo hechos concretos pueden despejar las dudas. Ninguno de los organismos intervinientes —Ecología, Parques Nacionales, CONICET— ha brindado precisiones técnicas.
“Este silencio es lo que nos obliga a pedir explicaciones formales”, sintetizó Lodeiro Ocampo. “La gente merece saber qué pasó con Pará y con sus crías”.
Misiones: la construcción pierde casi la mitad de sus empleos en dos años, pero sostiene el salario real https://t.co/xzMrYCFfUh
— Radio Up 95.5 (@radioup955) December 2, 2025



//



