La producción de té en Misiones atraviesa uno de sus momentos más críticos, así lo aseguró Arnoldo Schmidt, integrante del directorio de la Comisión Provincial del Té (COPROTE), en diálogo con La Última Rosca, programa emitido por Radio Up.
Productores ven señales de un posible “efecto tung” en el té misionero
Según explicó, la primera cosecha del año que suele completarse hacia fines de noviembre muestra un avance casi total, pero con resultados dispares: ‘’no hay un dato exacto y preciso, pero el rinde es medianamente normal como primera cosecha o levemente menor’’, señaló.
Uno de los factores que más está golpeando al sector es el fuerte ataque del ácaro que afecta las plantaciones: ‘’el productor sabe de qué se trata. Si usted viaja por el interior se va a dar cuenta de que los teales están con un color muy raro, marroncito, café, chocolate’’, describió Schmidt.

‘’Es un ácaro… un piojo, si se le quiere llamar así, que consume la savia de la hoja. La hoja se cae y ni siquiera crece’’.
La situación se agrava por las condiciones climáticas inusuales para esta época del año: ‘’las noches están muy frescas y eso favorece la reproducción del ácaro. Es un noviembre atípico’’, remarcó.
Schmidt recordó que el precio oficial fijado el 31 de agosto quedó en $95 por kilo, muy por debajo de lo que pretendían los productores: ‘’nosotros planteamos al menos los 10 centavos de dólar que históricamente se manejaba, pero no se logró, hoy estamos un 7,3 centavos dólar medianamente.’’, lamentó.
La distancia entre costos e ingresos se profundiza con los plazos de pago que fija la industria: ‘’la industria nos está tirando el cheque a 90 días’’, explicó.

Para paliar ese impacto, el Ministerio del Agro de Misiones absorbe parte de los intereses a través del Banco Macro, lo que permite acortar los plazos reales de cobro. ‘’Algo ayuda’’, reconoció.
Aun así, subrayó que la ecuación económica no cierra: ‘’si contamos apenas el combustible y nuestro trabajo, muchas veces queda poco y nada. Cada vez es más difícil producir un kilo de té’’.
La situación también repercute en la contratación: ‘’hay merma de personal. Se busca mecanizar para bajar costos’’, describió. A esto se suman mayores exigencias de calidad: ‘’debemos llevar el producto libre de maleza, y eso requiere mucho más tiempo y más costo’’.
Schmidt, productor desde su infancia, aseguró que nunca vivió una crisis como la actual: ‘’ creo que como el momento que estamos hoy, no tuvimos’’. Recordó que años atrás, el valor del té permitido comprar entre 150 y 200 kilos de fertilizante con cada 1.000 kilos entregados a secadero. ‘’Hoy estamos lejos de eso. Estamos hablando de 80 o 90 kilos’’, indicó.

Consultado sobre el futuro del sector, no ocultó su preocupación: ‘’no quiero ser mal agüero, pero está muy complicado. No sé en qué va a terminar’’.
Muchos productores están evaluando abandonar la actividad, aunque reemplazar el cultivo tampoco es sencillo: ‘’plantar yerba es continuar con el mismo problema. Y buscar otra alternativa es jugarse. Uno no quiere dejar la producción tradicional, nacimos y sabemos hacer esto’’, reflexionó.
Para Schmidt, hoy el sector se sostiene gracias al esfuerzo familiar y a la búsqueda constante de bajar costos: ‘’Siempre tratamos de trabajar en familia, mecanizar y hacer lo que se pueda. Pero estamos muy complicados’’.
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