El Gobierno confirmó este sábado que Carlos Alberto Presti quedará al frente del Ministerio de Defensa en reemplazo de Luis Petri, quien asumirá su banca como diputado por La Libertad Avanza. La decisión forma parte de una reconfiguración más amplia que también incluye la salida de Patricia Bullrich de Seguridad y el ingreso de Alejandra Monteoliva en su lugar.
El movimiento adquiere peso político porque Presti será el primer militar que conduce Defensa desde el retorno democrático. El traspaso formal tendrá lugar el 10 de diciembre, cuando Bullrich y Petri tomen sus nuevos roles en el Congreso.

Hasta ahora, Presti se desempeñaba como jefe del Estado Mayor General del Ejército, una posición de alta jerarquía dentro de la estructura castrense. Su desembarco en el gabinete implica dejar la conducción de la fuerza y pasar a un rol político con influencia directa en la política de defensa.
El exministro Julio Martínez analizó la designación y aseguró en Radio Rivadavia que “no veo mayores dificultades en esto, luego de más de 40 años de democracia y las fuerzas armadas consolidadas”. También recordó que, durante su gestión, debió intervenir en casos irregulares vinculados a militares que ocupaban funciones políticas.

Martínez afirmó que las críticas por el pasado familiar del funcionario carecen de fundamento. Sostuvo que “juzgar por portación de apellido lo hicieron los nazis en su momento”, y mencionó ejemplos de militares que fueron frenados en sus carreras por antecedentes de sus parientes. A su entender, ese tipo de observaciones “no tiene que ser así”.
La discusión se activó luego de que trascendiera que el padre del nuevo ministro, Carlos Roque Presti, fue comandante del Regimiento 7 de Infantería de La Plata durante el período militar. Martínez insistió en que los actuales mandos de las Fuerzas Armadas fueron formados en democracia y que no tuvieron participación en los hechos del pasado.
Aguad sobre Presti: “Una cosa es la política de defensa y otra es la administración del aparato militar”
En paralelo, el exministro Oscar Aguad planteó cuestionamientos en relación con la estructura del cargo. Señaló que esta situación no se veía “desde la época del proceso militar” y que abre un interrogante sobre la división de funciones entre conducción política y jerarquía castrense.

Aguad explicó que “una cosa es la política de defensa y otra es la administración del aparato militar”. Subrayó que Presti, al ser teniente general, es “el hombre de mayor jerarquía” dentro de las Fuerzas Armadas, lo que, a su criterio, podría generar una superposición de roles.
El exministro también insistió en la necesidad de actualizar la Ley de Defensa para adaptarla a amenazas como terrorismo, ciberseguridad y narcotráfico. Mencionó que la visión estratégica del país requiere reformas que acompañen la dinámica global.
Leé también: Monteoliva llega a Seguridad y Presti asume Defensa: el Gobierno redefine dos áreas sensibles del poder
Por último, Aguad cuestionó la falta de políticas de Estado en el área. Consideró que los constantes cambios de orientación entre gobiernos dificultan cualquier planificación sostenida y afirmó que esta dinámica “tiene retrasado el largo plazo en Argentina”. Según su lectura, la estabilidad en la política de defensa es indispensable para avanzar en un proyecto nacional duradero.



//



