Después de una semana de audiencias que se hicieron a puertas cerradas, este lunes por la mañana el Tribunal Penal Uno de Posadas condenó a Pedro Núñez (30) a 25 años de prisión efectiva, por abuso sexual e intento de femicidio contra una estudiante de Criminalística, ataque ocurrido en diciembre del 2021.
Con la exhibición y análisis de las pruebas manifiestas en el debate -que comenzó el pasado 3 de noviembre-, los jueces Gustavo Bernie, Ricardo Balor y César Yaya lo encontraron culpable de abuso sexual con acceso carnal en concurso real seguido de homicidio doblemente calificado por haber sido cometido por un hombre contra una mujer en un contexto de violencia de género y para ocultar otro delito en grado de tentativa, todo ello en concurso real.
La sentencia no coincidió con el pedido de la fiscal a cargo de acusarlo, Patricia Clérici, quien pidió la pena máxima para el hombre -que son 35 años de prisión-. El defensor particular Jorge Zabulanes había solicitado en sus alegatos de esta mañana que absuelvan a su cliente por lo que consideró inexistencia del delito.

El tribunal también solicitó que Nuñez pase a integrar el Registro Provincial de Condenados por Delitos Sexuales, que depende del Superior Tribunal de Justicia. Los argumentos de la sentencia se leerán el 27 de noviembre y, a partir de allí, la defensa podría apelar la medida.
Ataque de madrugada
El caso disparó alertas aquel 5 de diciembre del 2021, después de que la víctima -cuya identidad se preserva- fuera salvada por una comitiva policial del ataque que había sufrido en el monoambiente que alquilaba sobre la avenida Lavalle. Siguiendo lo que se pudo reconstruir en el debate oral hecho este año, Núñez ingresó en la madrugada al edificio y luego se dirigió a su departamento, donde la sometió y encintó la cabeza, nariz y boca, lo que le provocó un paro respiratorio, describió la fiscal Clérici.
Los gritos de auxilio y el sonido que provenían del departamento alertaron a una pareja vecina que fue la que llamó al 911. Desde un comienzo, el acusado argumentó que todo había sucedido como parte de un encuentro sexual bajo prácticas sadomasoquistas, hecho que finalmente se desacreditó en el juicio que finalizó este lunes.

“Fue hallado en la escena del hecho cometiendo el delito. Otra particularidad es que él admitió que estuvo en ese lugar y accedió carnalmente a la víctima y que le propuso una relación de tipo sadomasoquista“, comenzó alegando la fiscal de Instrucción Siete a cargo de las acusaciones.
Se confirmó que hubo abuso y daños psicológicos irremediables
Durante su alegato, Clérici reconstruyó el episodio y afirmó que Núñez ingresó al edificio de la víctima sin autorización y la atacó mientras dormía. “Él llegó de improviso, no se sabe cómo entró, pero irrumpió en el monoambiente de la joven y se abalanzó sobre ella cuando estaba dormida”, sostuvo. La fiscal detalló que el acusado “le propinó un golpe de puño, intentó callarla presionando su cuello y luego le cubrió la cabeza con cinta de embalar”. Según la fiscalía, la mujer fue hallada “envuelta dos veces con esa cinta, cianótica, morada y en paro respiratorio”, y fue un policía quien logró reanimarla.
Clérici remarcó que las pericias “descartan que existiera conocimiento previo o una relación entre ambos” y que los análisis psicológicos “no muestran indicios de fabulación o mitomanía” en la denunciante. “Esta no fue una relación sexual consentida, por más sadomasoquista que haya sido la propuesta. Fue un abuso sexual con acceso carnal y una tentativa de homicidio en un contexto de violencia de género”, afirmó.
La representante del Ministerio Público sostuvo que Núñez “intentó matar a su víctima para ocultar el abuso” y pidió la pena más alta, al considerar que el ataque fue “una brutalidad terrible que puso a la víctima al borde de la muerte”.

En contraposición, el defensor Zabulanes calificó el caso como una “historia fabulera” y sostuvo que su defendido “es inocente de todo cargo y culpa”. En su exposición, argumentó que “no existió falta de consentimiento” y que “las pruebas no concuerdan con la historia que se está contando”. Aseguró además que “la cinta nunca fue incorporada como prueba” y que “no pudo haber puesto en riesgo la vida de la víctima, porque si así fuera, ella habría fallecido antes de la llegada de la policía”.
Zabulanes también cuestionó la existencia del agravante por violencia de género. “Ellos no eran convivientes ni pareja, no había vínculo alguno entre ambos. La violencia de género implica una relación de coerción, y eso no se dio en este caso”, dijo. En un pasaje polémico de su alegato, agregó que los informes médicos “no registraron daños vaginales ni anales”, e ironizó: “Fue la violación más sana que he escuchado hasta el día de hoy”.
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