“Hoy no hay captación engañosa, pero siguen siendo situaciones de explotación”, afirmó Yanina Boschmann, al referirse al fenómeno que, según ella, “va en aumento y preocupa cada vez más”. En diálogo con Radio Up, la funcionaria explicó que muchas chicas viajan sabiendo que trabajarán en la prostitución, pero no miden los riesgos.
“Les dicen la verdad: que van a trabajar en prostitución. Pero no saben exactamente en qué condiciones ni el nivel de exigencia que van a tener”, señaló. Según Boschmann, la diferencia está en la percepción: “Ellas creen que van a decidir a quién atender o con cuántas personas estar, pero cuando llegan, les imponen todo. No hay margen de elección. Y eso también es explotación”.
La coordinadora contó que hace poco rescataron a una joven en Brasil: “Fue muy fuerte. La chica sabía a qué iba, pero cuando llegó, lo que le pedían hacer era mucho más denigrante de lo que imaginaba. Terminó provocando un incendio en el prostíbulo para pedir ayuda”.

Según Boschmann, el fenómeno afecta tanto a mujeres como a varones jóvenes. “También hay chicos que se prostituyen por dinero fácil. No son mayoría, pero existen. Y el denominador común es el mismo: la búsqueda de plata rápida, sin medir las consecuencias”, sostuvo.
La funcionaria describió que “en muchos lugares los hacen tener relaciones con 15 o 17 personas por día”, lo cual termina generando un desgaste físico y psicológico muy alto. “Una cosa es lo que creen que van a hacer, y otra muy distinta lo que terminan haciendo. Muchas veces vuelven destruidas”, enfatizó.
Aunque reconoció que ya no hay tanta captación con engaños, Boschmann insistió en que “eso no quita que siga habiendo explotación”. “Antes te prometían un trabajo en una casa o en un bar, y te encontrabas con otra cosa. Hoy muchas saben lo que van a hacer, pero igual terminan siendo víctimas”, remarcó.

Sobre la vulnerabilidad de los jóvenes, dijo: “Hoy los jóvenes son más fáciles de captar a través de plataformas. Las redes sociales te muestran un mundo de éxito, de viajes, de dinero. Muchos se enganchan porque ven que otros lo logran. Pero nadie les cuenta la parte fea”.
Para Boschmann, la falta de diálogo en las familias también influye: “Los padres muchas veces no saben lo que sus hijos hacen o planean. No saben que viajan por prostitución, pero los hijos sí saben. Hay un silencio enorme ahí”.
La funcionaria aclaró que cuando se detectan casos donde la persona viaja por voluntad propia, “no podemos impedirlo, pero sí dejamos un contacto de rescate, por si algo cambia o se vuelve peligroso”. “Siempre les damos una vía de comunicación, porque a veces no quieren ayuda al principio, pero después sí”, explicó.
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En cuanto al tipo de trata más común en la región, Boschmann precisó: “La mayoría de los casos que abordamos son laborales, no sexuales. Hay mucha explotación en tareas rurales, con promesas engañosas de empleo o pago”.
Por último, envió un mensaje a las familias: “Hablemos con los chicos. Preguntémosles qué hacen, con quién hablan, qué proyectos tienen. Si se van, que sepan a dónde ir si algo no está bien. Porque muchas veces las alertas llegan tarde”.
Conducir en Argentina, entre normas ignoradas y rutas peligrosas: “Si no se percibe el riesgo, no hay prevención” https://t.co/RDITUboTum pic.twitter.com/mEeYc8jB2l
— Radio Up 95.5 (@radioup955) November 4, 2025



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