En una noche cargada de tensión y polémica, Lanús no logró sostener la ventaja de dos goles y terminó empatando 2-2 frente a Universidad de Chile en el estadio Nacional de Santiago, por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana 2025. El encuentro se disputó a puertas cerradas, debido a una sanción impuesta al conjunto chileno por episodios de violencia en instancias anteriores.
El clima se tornó aún más hostil antes del inicio, cuando el micro de Lanús fue apedreado en su llegada al estadio. A pesar de la agresión y el contexto adverso, el equipo argentino, dirigido por Mauricio Pellegrino, exhibió carácter y eficacia durante gran parte del partido, aunque no pudo sostener el resultado en el final.
Un primer tiempo perfecto del Granate
El conjunto del sur bonaerense comenzó con una presión alta, líneas compactas y una defensa firme. Con ese planteo, logró neutralizar a una Universidad de Chile que, pese a tener casi el 80% de posesión, no encontraba profundidad en ataque.
El delantero Rodrigo Castillo fue la gran figura del primer tiempo. A los 25 minutos, presionó al defensor Franco Calderón, le robó la pelota y, desde unos 40 metros, sorprendió al arquero Gabriel Castellón con un disparo impecable para el 1-0.
Apenas cuatro minutos después, Eduardo “Toto” Salvio desbordó por la derecha, superó a Matías Zaldivia y asistió a Castillo, que definió con el arco vacío para el 2-0. Lanús se fue al descanso con una ventaja justa y merecida, ante una “U” desordenada y sin ideas.

En el segundo tiempo, el técnico Gustavo Álvarez movió el banco e hizo ingresar a Lucas Di Yorio y Felipe Salomoni, lo que cambió el ritmo del encuentro. La respuesta fue inmediata: a los 63 minutos, Di Yorio aprovechó un rebote tras un tiro de esquina y descontó con su primer toque en el balón.
A partir de ahí, el partido se volvió de ida y vuelta. Castellón salvó a Universidad de Chile con una atajada clave ante un cabezazo a quemarropa, mientras que Nahuel Losada, arquero de Lanús, se lució frente a un potente disparo de Fabián Hormazábal.
Cuando el partido agonizaba y Lanús parecía tener el triunfo asegurado, llegó la polémica. En una jugada dentro del área, el árbitro brasileño Anderson Daronco cobró penal por una mano en la defensa granate. Charles Aránguiz se hizo cargo de la ejecución y, con gran precisión, estableció el 2-2 definitivo.
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El final fue caótico: protestas, reclamos y tensión entre los jugadores marcaron el cierre del encuentro. Lanús se retiró con bronca por haber dejado escapar una ventaja clave, aunque el empate fuera de casa lo deja bien posicionado de cara a la revancha.
El partido de vuelta se jugará el jueves próximo en La Fortaleza, donde el equipo argentino buscará sellar su pase a la final de la CONMEBOL Sudamericana 2025, en un contexto que promete emociones fuertes y una definición vibrante.
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