“La sobrexposición en la pantalla redefine la identidad, el cuerpo básicamente en niños, niñas y adolescentes. Las plataformas digitales se convierten en espejos y escenarios de aprobación y de rechazo, y eso tiene una consecuencia directa en la construcción del autoestima”, afirmó el doctor en Educación Carlos Vigo en entrevista con el programa Argentina Divina Comedia, emitido por Radio Up. En esa línea, subrayó que el rol docente es clave para acompañar estos procesos.
Para el especialista, el panorama “es sumamente complejo” si no se establece una educación digital que contemple un “uso creativo, crítico y responsable de los dispositivos digitales”.
El rol docente frente a la era tecnológica
En ese sentido, subrayó que la escuela tiene un papel clave en este proceso: “La escuela tiene un papel clave que es de enseñar, no puede entrar en la lógica previsionista. Eso se redefine todo el tiempo. Ahora, la escuela no puede hacerlo sola, debe hacerlo colectivo. Los debates simplistas trabajan en la prohibición o acuerdos de usos. El debate es mucho más complejo y requiere una redefinición colectiva del abordaje de las pantallas en el aula”.
Vigo también hizo referencia al trabajo docente, que según explicó se vuelve central en el contexto actual: “El rol docente se piensa como un rol clave y más aún en la era de la inteligencia artificial. Toda esta cuestión del boom tecnológico no lo puede reemplazar. Son las habilidades sociales, las habilidades de inteligencia emocional, los diálogos asertivos, la cercanía para generar un contexto positivo y significativo”.
Asimismo, resaltó la importancia de fortalecer la formación inicial y continua de los educadores: “El ser docente hay que recuperarlo para que mejore el vínculo pedagógico, ofrecer entornos que sean saludables. El rol tiene que ir resignificándose en ese rol de producción de formación permanente. Esto no se define en un curso chiquito. El camino es la formación permanente continua, muy exigente y recuperar el sentido de investigación”.

Vigo también analizó la situación en la región: “esto es una realidad que impacta en toda Latinoamérica. El rol docente no está reconocido como tal en un montón de aspectos. Tiene que estar acompañado no solo de lo simbólico sino también de lo material. Esto es un trabajo de un abordaje multiactoral, no solo del Estado sino también de diferentes organismos. Se le pide mucho más de lo que puede hacer. Las expectativas son tan grandes que el educador no lo puede sostener”.

Finalmente, insistió en que no se trata de resolver la problemática con acciones aisladas. "Esto requiere de un trabajo de resignificación que tiene que venir desde los diferentes actores que interactúan con el sistema educativo: el propio Estado, los gremios, la familia, la sociedad, los medios de comunicación. Estas cuestiones a veces se las quiere tratar con pequeñas charlas, pero este es un debate más profundo y las consecuencias son mucho más difíciles”.




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