Cada año, Tany Espíndola de Muntaner organiza una colecta de libros nuevos para pintar y cajas de lápices de colores destinadas al bibliomóvil del sector de oncología pediátrica del Hospital Pediátrico de Posadas, en homenaje a su hija Marina. La iniciativa busca llevar alegría a los niños internados y acompañar a sus familias.
La historia de esta acción solidaria comenzó en 2011 con la pérdida de su hija Marina Montaner. “Esto comenzó a raíz de Marina, nuestra hija, Marina Montaner, falleció en el año 2011 en septiembre, el 27 de septiembre”, recordó Tany. Ese mismo año, falleció Ginny Fidelis en Rosario, y su madre, Graciela, fundó Vidas Felices, organización que ayuda a familias con chicos y jóvenes internados.
“Ellas comenzaron a entregar bibliotecas móviles y nos entregaron a nosotros, a la familia Montaner. Yo la contacté, nos conocimos en el 2012 gracias a la tecnología, en realidad recién personalmente con Graciela nos conocimos en el 2015 donde ellos vinieron a entregar el Bibliomóvil”, explicó. El bibliomóvil es una biblioteca móvil con estantes y ruedas que permite pasar entre las camas de los niños internados.

Desde 2015, Tany organiza la colecta en nombre de su hija y de Lini, la hija de Graciela. “Ese bibliomóvil estaba lleno de libros, de cuentos, de juegos para jugar en la cama, los chiquitos. Y al año nos pidieron desde Oncología que fueran libros para pintar y lápices de colores”, señaló. La razón de entregar solo materiales nuevos se debe a motivos de higiene y a que cada niño merece algo propio: “Esto lo recalco siempre porque... cada chiquito se merece algo nuevo, tiene que ser un libro nuevo para pintar y lápices de colores”.
Cada kit se entrega a niños internados, en tratamiento ambulatorio y en sala de espera. “Se llena, se completa ese bibliomóvil por un año y se le entrega a cada chico internado un kit, o sea, un libro para pintar y una cajita de lápices de colores. También a los chiquitos que están en tratamiento ambulatorio y también a los chiquitos que están en sala de espera”, detalló.
La respuesta de los niños y sus familias ha sido profundamente gratificante. “La carita de felicidad de ellos, la sonrisa, la hemos vivido, hemos vivido esa situación. No es solamente la sonrisa de ese chico y la felicidad, sino ver a su papá... porque como papás cuando tenemos hijos y tenemos un hijo que tiene fiebre o un resfriado nos preocupamos, imagínense lo que es un hijo con una enfermedad tan cruel como el cáncer”, contó Tany.

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El impacto se refleja también en cifras concretas. “En un año fue un récord, colectamos 1.700 libros para pintar y cerca de 1.000 cajas de lápices de colores. Y eso, viste, se le entrega un chiquito, pero si sigue internado, se le vuelve a entregar, o si volvió, salió, es ambulatorio, lleva a su casa, vuelve, se le entrega, o sea... es algo que se está dando constantemente**”.
La colecta se realiza en Posadas y Capioví, y también se reciben aportes por transferencia. “Podéis acercar acá, pueden acercar a mi dirección. Yo viví muchos años en Capioví, por eso la colecta también se hace allá en casa de gente amiga. Y acá en Posadas, estoy en un lugar bien céntrico, es Córdoba 1335, mi departamento es el cuarto B. O me avisan y yo paso a buscar también. También a partir de la pandemia nos comenzaron a hacer transferencias, que yo dejo ahí todos los datos para los que quieran hacer”, explicó.
Tany destacó la importancia de la anonimidad y el espíritu solidario: “El hecho de que cuando nosotros damos sin saber para quién es, realmente el nombre, el apellido de ese chiquito, yo creo que eso tiene valor”. Además, contó que escuelas de la región también se suman al proyecto, como el Instituto Línea Cuchilla de Ruiz de Montoya, donde los alumnos preparan libritos para colorear y los envían para la colecta.
Tupá Renda inició una campaña de donaciones para su nueva feria solidaria https://t.co/RqUbX9E6Iz pic.twitter.com/uvDY1O9Vlb
— Radio Up 95.5 (@radioup955) August 27, 2025



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