El Juzgado de Garantías 3 del Departamento Judicial Avellaneda-Lanús dictó una histórica decisión judicial este viernes, al ordenar la clausura y suspensión preventiva del Estadio Libertadores de América, sede habitual del Club Atlético Independiente, tras los graves incidentes ocurridos durante el partido del pasado miércoles contra el Club Universidad de Chile.
Este fallo responde a la solicitud del fiscal interviniente, Mariano Zitto, quien había solicitado la suspensión de los partidos en la cancha del club de Avellaneda luego de los disturbios registrados, que fueron calificados por él como “extremos e inhumanos”. Según el fiscal, los hechos de violencia durante el encuentro no solo pusieron en riesgo la seguridad de los asistentes, sino que también evidenciaron graves falencias en el dispositivo de seguridad dentro del estadio.
En su resolución, el juez destacó la “imposibilidad manifiesta de contención de los desmanes” que se produjeron en el estadio y que culminaron con la suspensión del evento deportivo. Además, ordenó la prohibición de la realización de espectáculos deportivos con público en el estadio hasta que las autoridades competentes presenten un plan de seguridad conjunto que asegure la protección de los espectadores y evite que se repitan hechos similares.
El fallo también dejó claro que el Club Atlético Independiente podrá disputar el partido programado para este domingo contra Platense, pero a puertas cerradas. La otra opción que se planteó es que el club decida jugar el encuentro en otra sede, si así lo considera. Esta medida de clausura es de carácter indefinido, lo que genera incertidumbre sobre la reapertura del estadio en el corto plazo.

Solicitaron información de la seguridad en el estadio de Independiente
El tribunal también solicitó al ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires que informe sobre las condiciones de seguridad en el estadio y coordine con los organismos competentes para prevenir futuros incidentes. Además, se dejó abierta la posibilidad de realizar audiencias de control en el futuro para evaluar el levantamiento parcial o total de la medida, siempre en función de la viabilidad de la seguridad en el estadio.
La investigación del fiscal Zitto detalló que los incidentes comenzaron antes del inicio del partido. Un grupo de hinchas de Independiente irrumpió en la tribuna visitante, provocando una violencia extrema que incluyó agresiones físicas y materiales contra los hinchas de la Universidad de Chile. Se registraron destrozos en las instalaciones de la tribuna visitante, como la destrucción de sanitarios, el buffet y cámaras de seguridad. Además, los hinchas del sector visitante arrojaron escombros y otros materiales hacia el sector local, lo que desató una serie de agresiones físicas.
En su presentación, el fiscal Zitto subrayó que la seguridad interna del estadio, que está a cargo de una empresa privada contratada por Independiente, resultó insuficiente para contener la magnitud de los disturbios. Asimismo, destacó que la policía provincial solo actúa como refuerzo en las inmediaciones del estadio, y que la responsabilidad de la seguridad interna recae directamente sobre el club. Esta modalidad de seguridad, que se aplica también en partidos internacionales, fue cuestionada tras la gravedad de los incidentes ocurridos.

La decisión judicial se enmarca en un contexto de creciente preocupación por la violencia en los estadios del fútbol argentino, especialmente en partidos de alta rivalidad. El fallo busca enviar un mensaje claro sobre la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad para proteger a los hinchas y evitar que se repitan episodios de violencia que empañen la imagen del deporte.
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