El caso de Alejandro Cus, productor que reclamó una deuda de casi 3 millones de pesos al secadero Agro Moreno en Aristóbulo del Valle por yerba mate entregada y amenazó con prenderse fuego si no cobraba su dinero, no sería una situación aislada. Y es que, en medio de la crisis del sector yerbatero, Angel ‘Cacho’ Oseñuk, yerbatero de San Vicente, confirmó a Radio Up que el citado secadero acumula unos 300 millones de pesos en cheques rebotados en distintos puntos de la provincia
Según precisó Oseñuk en charla con Argentina Divina Comedia, los cheques rebotados circulan en localidades como Salto Encantado, Aristóbulo del Valle, Campo Grande, Campo Viera, Jardín América, San Vicente y Dos de Mayo. “Llega a una situación extrema donde el productor realmente no tiene posibilidad de hacer frente a los compromisos asumidos”, lamentó.
Es que generalmente, quienes cobran cheques -en 30, 60, 90 o hasta 120 días de concretadas las ventas- los usan para cubrir deudas en comercios. Sin embargo, al vencimiento, “se encuentra que el cheque viene de vuelta. Entonces imagínese que no tiene absolutamente ni una posibilidad el productor de pagar”.

Aclaró que, hasta la fecha, esta situación afecta a productores asociados que vendieron su materia prima a Agro Moreno, pero en otros privados directamente no se liberan los pagos. “En principio lo que hablamos por conocimiento es esta, también hay otras donde por ahí no liberan los cheques, pero no sacan los pagos. Eso significa que la yerba está dentro, pero no pueden tener los pagos”, explicó.
El malestar es palpable y, aunque la situación que fue viralizada este lunes fue superficialmente contenida por la Policía que demoró al colono, lo que se esconde de fondo es una problemática que se discute desde hace meses.
La falta de liquidez en el mercado yerbatero se combina con restricciones de cupos para entregar hoja verde. Aunque el precio acordado a comienzos de año fue de $350 el kilo, hoy muchos productores reciben mucho menos. “Hay acopiadores que le están pagando entre 130 pesos el kilo de hoja verde puesto en boca de acopio cuando hay secaderos que están pagando 260, 305, 301. Pero, en aquellos lugares donde pagan 301 o 305 ya no hay cupo”, alertó Oseñuk.
Para el yerbatero, escenas como las que se viralizaron esta semana son apenas una parte de un escenario más cruento. “Los colegas nuestros están sufriendo los primeros coletazos de los cheques devueltos”, reconoció.
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Entrega desesperada y precios a la baja
A la presión del mercado se suman factores climáticos. La reciente helada adelantó la necesidad de cosechar y entregó a los productores a manos de quienes acepten recibir la materia prima, aunque sea en condiciones desventajosas.
“Se aprovechan muchos secaderos de esta circunstancia o algunos acopiadores también, que son los que hoy están maltratando a la mayoría de los productores”, lamentó el yerbatero.
“Una aripuca para los yerbateros”
Oseñuk graficó la situación con una metáfora dura: “Siempre hay algún avivado que se aprovecha de estas situaciones. Muchas veces le dan un aliciente, un efectivo, como para que entren igual que una aripuca (una trampa): le ponen un maicito para que entre la paloma, toma dentro, y después que empieza a picotear, se le cierra la jaula. Esto le pasa exactamente lo mismo a los productores”.




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