El dólar oficial cerró este miércoles a $1.155 para la compra y $1.205 para la venta en las pizarras del Banco Nación, registrando una suba de $5 respecto del día anterior. La variación responde a las intervenciones del mercado y a las expectativas en torno a la política monetaria del Banco Central.
En paralelo, el dólar mayorista también mostró una suba del 0,5%, alcanzando los $1.191, consolidando su tendencia alcista en el mercado de cambios regulado.
Sin embargo, las cotizaciones financieras marcaron un comportamiento opuesto. El dólar MEP retrocedió un 0,2% para ubicarse en $1.190,91, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) cayó 0,6%, cerrando en $1.194,83. Estas bajas reflejan una leve disminución en la demanda de cobertura por parte de inversores y empresas.

Por su parte, el dólar blue —que se negocia en el mercado informal— también anotó una baja del 0,43%, cotizando esta tarde a $1.155 para la compra y $1.175 para la venta. El descenso, aunque moderado, se da en un contexto de menor presión cambiaria en el circuito paralelo.
El mercado cambiario sigue mostrando señales mixtas, con una marcada diferencia entre el comportamiento del dólar oficial y el de los dólares alternativos, lo que podría anticipar nuevas intervenciones oficiales o ajustes en la política económica en los próximos días.

El riesgo país se dispara y roza los 700 puntos
La media sanción en la Cámara de Diputados al proyecto de ley que propone una mejora en las jubilaciones provocó una fuerte reacción negativa en los mercados financieros. Los bonos soberanos en dólares operan con caídas de hasta 1,3%, mientras que el riesgo país vuelve a escalar, acercándose nuevamente a los 700 puntos básicos.
Entre los títulos más golpeados se encuentra el Global 2046, que pierde 1,3%, seguido por el Global 2035, con una baja del 0,9%, y el Bonar 2041, que retrocede 0,8%.
En paralelo, el índice de riesgo país elaborado por el banco J.P. Morgan sube 3,8% y se posiciona en los 688 puntos, reflejando la desconfianza de los inversores frente al escenario económico y fiscal argentino.
Analistas del sector financiero atribuyen esta reacción al creciente nerviosismo por la postergación de la primera revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ahora se espera recién para fines de julio. Este aplazo genera incertidumbre sobre la continuidad del respaldo del organismo y sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas, especialmente en un contexto de mayores compromisos sociales.



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