La desregulación nacional de la Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional (LINTI) dejó un vacío legal que afecta gravemente a los camioneros de Misiones. Desde que la provincia se adhirió al nuevo sistema nacional, los conductores que antes utilizaban licencias municipales ya no pueden circular por rutas fuera del territorio sin tramitar una nueva licencia nacional. El problema: la infraestructura para emitir esas nuevas credenciales es insuficiente y generó un “cuello de botella” que podría desembocar en un paro.
“De los 78 municipios que tiene la provincia, sólo 18 estaban adheridos al sistema nacional de antes. El resto tuvo que derivar todos los trámites a esas localidades y eso generó una sobrecarga en la Agencia Nacional de Seguridad Vial que centraliza la emisión”, explicó en diálogo con Radio Up Gabriel Silva, presidente de la Cámara de Empresarios Misioneros del Autotransporte de Carga (CEMAC).
El conflicto se agudizó la semana pasada cuando venció el período de canje de licencias locales por la nueva nacional. Según Silva, muchos choferes que sólo se desplazaban dentro de Misiones quedaron directamente “fuera del sistema”: “Esos son los que más complicado están ahora. Tenían la licencia municipal y ahora no les sirve más. Van a tener que rehacer los cursos para obtener la nacional”.

Camiones parados, multas y un paro en puerta
En este limbo normativo, los choferes no pueden manejar fuera de Misiones y las empresas acumulan costos. “Cada vez que me retienen un camión, hay que mandar otro chofer, pagar una infracción, es un número bastante abultado”, reconoció Silva. La preocupación patronal no es menor: un eventual paro ya fue anticipado por el sindicato de camioneros y podría tener el respaldo de las cámaras empresarias.
“Estamos esperando definiciones. Hoy los que no tienen licencia directamente no pueden manejar. No hay alternativa. Y eso pone a las empresas en un lugar muy incómodo”, remarcó Silva.
Mientras tanto, muchos trabajadores intentaron completar el trámite a último momento, provocando una saturación del sistema. “Se juntó todo sobre el final. Hubo cuello de botella. Creo que casi todos los que salían fuera de la provincia lograron el canje, pero los que trabajaban sólo dentro, con licencia municipal, quedaron afuera y tienen que empezar de nuevo”, agregó el presidente de la CEMAC.
Además del caos administrativo, el sector enfrenta una baja considerable en la actividad. La desaceleración económica nacional se refleja en una menor demanda de transporte. “El transporte de carga se mueve con la economía. Y hoy estamos en stand-by. Vemos bastantes camiones ociosos que no se han recuperado”, advirtió Silva.
Aunque no precisó un número, reconoció que los efectos se sienten especialmente en sectores clave como el foresto-industrial y la agroindustria misionera. “Marzo y abril tuvieron un pequeño parate. No te puedo decir un porcentaje exacto, pero sí se nota la caída. El país se frenó y nosotros también”.
Con un sistema de licencias en transición, cientos de choferes deshabilitados, camiones parados y costos en alza, el transporte de carga en Misiones atraviesa una tormenta perfecta. Las empresas, que ya venían golpeadas por la baja actividad, ahora deben enfrentar además la falta de una herramienta básica de habilitación profesional para su personal.
Desde la Cámara de Empresarios insisten en la necesidad urgente de que la provincia implemente una solución rápida: “Todavía no hay una herramienta oficial. Estamos esperando. Pero si no hay definiciones, el conflicto puede escalar muy rápido”.
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