Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) volvieron a mostrar una mejora en abril, con una suba del 3,7% interanual a precios constantes, de acuerdo al relevamiento mensual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Sin embargo, el dato trae consigo una advertencia: en la comparación contra marzo, las ventas cayeron un 1,8%, confirmando que el repunte todavía es frágil y condicionado por el contexto.
Con este resultado, ya son cinco los meses consecutivos en los que las ventas muestran subas interanuales. La tendencia comenzó en diciembre del año pasado con un salto del 17,7%, siguió con un 25,5% en enero, 24% en febrero y 10,5% en marzo. Así, el primer cuatrimestre de 2025 cierra con un acumulado positivo del 14,9%, pero con señales mixtas si se observa la evolución mes a mes.
Desde CAME explicaron que el comercio pyme “atravesó un contexto complejo durante abril”, marcado por un consumo estable o apenas activo, pero con márgenes de rentabilidad cada vez más comprimidos. “Los altos costos de servicios, impuestos y alquileres están dejando a muchos comercios sin oxígeno”, alertaron.

La caída mensual de abril borra el pequeño repunte del 0,1% registrado en marzo, que había interrumpido una racha de dos meses en baja. Ahora, con esta nueva contracción, el índice retoma la senda descendente a nivel mensual, dejando en evidencia que la recuperación de la actividad aún no logra consolidarse.
Pymes argentinas: El poder adquisitivo como principal eje del consumo
Entre los factores que explican este comportamiento, CAME apuntó al bajo poder adquisitivo como una de las principales limitantes del consumo. “Muchos comercios vendieron sólo lo indispensable”, señalaron desde la entidad, al tiempo que destacaron que “aunque algunos rubros tuvieron una reactivación estacional, la mayoría de los comerciantes percibió un escenario incierto y difícil de sostener”.
En este contexto adverso, los empresarios pyme se vieron obligados a tomar decisiones defensivas. Las más comunes fueron la diversificación de productos, el achique de estructuras y la reducción de gastos operativos para poder sostenerse a flote. Aun así, el panorama sigue siendo delicado.
El rubro que lideró el crecimiento interanual en abril fue Perfumería, con una suba del 9,1%. Le siguió Alimentos y bebidas, que creció un 6,3% respecto al mismo mes del año pasado y acumula el mayor incremento del cuatrimestre con un 19,8%. También tuvieron avances interanuales Farmacia (+3,8%), Bazar, decoración y muebles (+3,4%), Calzado y marroquinería (+3,2%), Ferretería y materiales de construcción (+1,6%) y Textil e indumentaria (+1,9%).
Pero todos los sectores sin excepción retrocedieron en la comparación frente a marzo. El desplome más notorio fue el de Perfumería, con una caída del 6,5% mensual, seguido por Textil e indumentaria (-2,6%), Bazar y decoración (-1,8%) y Calzado (-1,5%). Incluso Alimentos y bebidas, que venía liderando la recuperación, registró una baja del 0,9% en abril frente al mes anterior.

Consultados sobre las políticas más urgentes para reactivar el sector, el 86,7% de los empresarios encuestados por CAME consideró que el Gobierno debe aplicar una reducción impositiva en el corto plazo. La segunda prioridad más mencionada fue la necesidad de medidas orientadas a estimular la demanda interna, hoy profundamente condicionada por la pérdida del poder de compra.
Pese a este escenario incierto, más de la mitad de los comerciantes mantiene expectativas moderadamente optimistas hacia el futuro: el 56,7% cree que la economía de su empresa mejorará en los próximos doce meses. Los más esperanzados se encuentran en el sector Textil e indumentaria, donde el 63,2% espera una recuperación, seguidos por Farmacia, con un 58,2%.
En síntesis, abril cerró con datos que permiten una doble lectura: el consumo muestra cierta resiliencia en la comparación interanual, pero la caída mensual evidencia que la reactivación todavía está lejos de ser sostenida. El comercio pyme avanza, pero con el freno de mano puesto.
Análisis del impacto del consumo y como impacta en las Pymes argentinas
El consumo es el motor principal de las ventas minoristas, y cuando se debilita, el impacto se siente de inmediato en los comercios, especialmente en las pymes. En abril, pese a que las ventas crecieron 3,7% respecto al mismo mes del año anterior, la caída del 1,8% frente a marzo expone un enfriamiento del consumo en el corto plazo. Los comerciantes atribuyen esta baja al deterioro del poder adquisitivo: con salarios que no alcanzan y aumentos constantes en servicios, impuestos y alquileres, muchos hogares priorizan sólo lo indispensable y postergan compras no esenciales.
Este freno en el consumo se da en un contexto en el que las pymes ya venían operando con márgenes muy ajustados. Según CAME, la mayoría de los comerciantes notó un escenario inestable y adoptó estrategias de contención, como reducir gastos operativos o diversificar productos. Pero sin una mejora sostenida en la demanda interna, es difícil revertir la tendencia. La baja en abril no es solo un número: refleja el límite al que llega la economía cuando la gente no puede o no se anima a consumir.



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