El productor Jonathan Klimiuk habló sobre los desafíos del sector tealero en Argentina y destacó los avances para introducir el té misionero en países como Egipto, Arabia Saudita y Dubái. “El té argentino es neutro y se adapta muy bien a los blends”, afirmó, tras su gira por otros países, es por eso que buscan posicionarse en mercados internacionales.
En diálogo con ''Realidad Mixta'', por Radio Up, el productor y exportador de té Jonathan Klimiuk se refirió al complejo escenario que enfrenta el sector tealero argentino, especialmente en Misiones, debido a los altos costos de producción y un tipo de cambio que limita la competitividad en el mercado internacional. Sin embargo, resaltó avances importantes en la inserción del té misionero en mercados como Egipto, Dubái y Arabia Saudita.
“Estuvimos recorriendo empresas en estos países y se sorprendieron gratamente al ver la calidad de nuestro TÉ”, comentó Klimiuk. “Ya tenemos muestras aprobadas y esperamos embarcar en mayo tanto té como extracto de yerba mate para pruebas”, agregó. El productor destacó que el té argentino posee una característica clave para competir: su sabor neutro. “Eso permite que se mezcle muy bien en blends con tés de otros orígenes como India, Kenia o Sri Lanka. Es una ventaja”, explicó.

Sin embargo, el contexto local no es favorable. El alto costo de la energía, que representa cerca del 40% del costo de producción, el precio del combustible y la materia prima, junto con un dólar que según Klimiuk debería rondar los $1400 para garantizar rentabilidad, afectan gravemente al sector. “Hoy estamos con un dólar de exportación que apenas supera los $1100. No alcanza”, señaló.
Además, la zafra 2025 tuvo que finalizar 45 días antes de lo habitual, lo que dejó sin cosechar la última tanda de brotes. “Eso implica pérdida de inversión para los productores y parate de las industrias. Muchos quedaron con stock sin vender porque no es rentable elaborarlo”, detalló.
Frente a este panorama, Klimiuk insistió en la necesidad de bajar los costos o corregir el tipo de cambio. “Si no somos competitivos, perdemos mercado. Y recuperarlo después cuesta mucho”, advirtió.



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