A ocho días del desembarco argentino, la Junta Militar de Gobierno convoca a una manifestación en Plaza de Mayo el 10 de abril de 1982, es decir, hace 43 años. El presidente de facto, Leopoldo Galtieri sintetizó en una frase la disposición de su gestión a usar la fuerza en caso de no prosperar las negociaciones de paz.
Años después, se sigue analizando hacia quiénes iba el mensaje público aprovechando una multitud frente a la Casa Rosada como en las plazas de varias provincias, con los argentinos apoyando la recuperación de las islas. Algunos analistas sostuvieron que era una advertencia a Margaret Tatcher; otros para sostener la arenga nacional.
"Que sepa América, el mundo, que un pueblo con voluntad es el pueblo argentino. Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla", exclamó enfervorizado Galtieri.
"El pueblo estará dispuesto a escarmentar a cualquiera que se atreva a tocar un metro cuadrado de suelo argentino", aseguró en cadena nacional.
El periodista Alberto Amato, prosecretario y secretario de redacción de Gente; prosecretario, secretario y jefe de redacción de La Semana; redactor y prosecretario de redacción de Clarín, sostuvo hoy en Infobae que fue para dar un mensaje a Alexander Haig, el enviado del presidente estadounidense Ronald Reagan para intentar convencer a la Junta Militar de no entrar en guerra con Inglaterra.
"Era sábado, previo a la Pascua. El día elegido no era fruto de la casualidad. La noche anterior había llegado a Buenos Aires el enviado especial del presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, el secretario de Estado Alexander Haig, un general que había sido cabeza de la OTAN y que buscaba una salida negociada del conflicto, en ese momento entre Argentina y Gran Bretaña. Haig traía el título de mediador. No lo era. Horas antes del operativo militar argentino en Malvinas, el gobierno de Estados Unidos había comprometido su ayuda a Margaret Thatcher, si Argentina usaba la fuerza en las islas", recordó Amato en su artículo.
Amato recordó de ese 10 de abril, un tramo de las "Memorias" de Haig sobre su viaje a la Casa Rosada en el auto del excanciller Nicanor Costa Méndez: “Hizo disminuir la velocidad del automóvil para que tuviéramos más tiempo de conversar antes de llegar a la Casa Rosada, pero en realidad sospeché que lo hacía para que los grupos pagados despertaran en mí el asombro de su entusiasmo".
"Me hacía recordar a los noticieros filmados en Roma y Berlín en la década del 30″, refirió Haig a lo que ocurría en Argentina con el ascenso del fascismo y del nazismo en Europa.
En la plaza, contó Amato, se escuchaban cánticos a favor de Juan Perón, la marcha peronista y consignas de izquierda contra la Dictadura. Hasta silbidos en algunos tramos de la intervención en cadena nacional del presidente de facto.
Para Amato, el discurso de Galtieri "fue de un patético infantilismo". "Y también exhibió cierta esquizofrenia expresada en una intención de ´tender la mano al adversario´ y, al mismo tiempo enfrentar en combate a ese mismo adversario si llegaba el caso".
Sin que Haig pudiera convencer a Galtieri de deponer la actitud de conflicto armado, se fue de la Argentina y la historia posterior ya es conocida. ¿Qué pasó con el expresidente militar? Fue el primer militar de la dictadura juzgado y condenado por sus pares, a principios de 1986. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas lo condenó a “la pena de doce años de reclusión con la accesoria de destitución y baja”.
Fue indultado por el presidente Carlos Menem en 1989 y recuperó su estado militar y su grado junto a quienes habían sido sus pares en la Junta: el almirante Anaya y el brigadier Lami Dozo.
El Juicio a las Juntas lo absolvió por su conducta como comandante del Ejército entre diciembre de 1979 y junio de 1982 y no en los años del terrorismo de Estado, cuando había sido jefe, entre otros cargos, del Cuerpo de Ejército II con sede en Rosario.
Sin embargo, en julio de 2002, el juez federal Claudio Bonadío ordenó su detención en la causa que investigaba la llamada “contraofensiva” del grupo guerrillero peronista “Montoneros”, entre 1979 y 1980 en Rosario. Galtieri se presentó en el Regimiento de Granaderos a Caballo y quedó detenido e incomunicado.
Como padecía un cáncer de páncreas la Justicia admitió el beneficio del arresto domiciliario y fue internado en diciembre de 2002. Murió el 12 de enero de 2003, a los 76 años.



//





