Dormir bien no es un lujo, sino una necesidad biológica clave para la salud física y mental. Sin embargo, alcanzar las siete u ocho horas de sueño recomendadas por noche sigue siendo un desafío para muchas personas. Según una encuesta reciente de YouGov en el Reino Unido, apenas uno de cada cuatro adultos logra dormir ocho horas, pese a que la mayoría desea hacerlo.
Falta de sueño: consejos científicos para mejorar el descanso nocturno
Especialistas en medicina coinciden en que el descanso nocturno impacta directamente en la concentración, la estabilidad emocional, el sistema cardiovascular y el metabolismo. La privación crónica, advierten, puede aumentar el riesgo de hipertensión, diabetes, enfermedades cardíacas e incluso depresión.

En este contexto, expertos internacionales difundieron siete hábitos respaldados por la evidencia científica que ayudan a conciliar el sueño más rápido y mejorar su calidad:
1. Exponerse a la luz natural por la mañana.
La luz solar temprana sincroniza el reloj biológico o ritmo circadiano, facilitando que el cuerpo sienta sueño a la hora adecuada.
2. Evitar siestas después de las 16.
Dormir tarde durante el día puede interferir con el descanso nocturno y generar insomnio.
3. No hacer ejercicio intenso antes de acostarse.
Si bien la actividad física mejora el sueño, practicarla una o dos horas antes de dormir puede activar el organismo y retrasar el descanso.
4. Revisar el colchón y la ropa de cama.
Un colchón en mal estado o con más de siete años de uso puede afectar la postura y la temperatura corporal, dificultando el sueño profundo.
5. Mantener la habitación fresca.
La temperatura ideal para dormir oscila entre los 16 y 18 grados. Un ambiente más frío favorece la conciliación del sueño.
6. Sostener horarios regulares.
Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días fortalece el ritmo circadiano y mejora la calidad del descanso.
7. Reducir el estrés antes de dormir.
Técnicas de relajación, lectura o ejercicios de respiración ayudan a calmar el sistema nervioso. Los especialistas recomiendan evitar el uso de dispositivos electrónicos en la cama, especialmente para revisar noticias o correos laborales.
Diversos estudios científicos respaldan estas recomendaciones. Investigaciones publicadas en revistas médicas internacionales vinculan dormir menos de cinco horas con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, además de asociar la falta de sueño con un mayor consumo de calorías y alimentos grasos.
Los expertos son contundentes: priorizar el sueño es invertir en salud. Adoptar hábitos simples y sostenidos en el tiempo puede transformar las noches y, en consecuencia, mejorar la calidad de vida.



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